El Banquete de la Estrategia Divina: Tiempos y Pasos Perfectos

Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Proverbios 3:5-6
Y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
Y Él enderezará tus veredas.
No solo obedecer… sino saber cuándo y cómo
El libro de Ester es una historia de intriga palaciega, tensión política y liberación milagrosa. El momento crucial llega cuando Ester, ya posicionada como reina, decide actuar.
¿Qué tienes, reina Ester, y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará.»
Ester 5:3–5
Y Ester dijo: «Si place al rey, vengan hoy el rey y Amán al banquete que he preparado.
Aquí aprendemos algo vital: no basta con estar en el lugar correcto ni con tener una asignación clara. También es necesario actuar en el tiempo correcto y de la manera correcta.
La obediencia sin estrategia puede comprometer el propósito.
La urgencia sin discernimiento puede arruinar el resultado.
La calma de la estrategia divina
Ester sabía que el destino de su pueblo dependía de ese momento. Sin embargo, no reveló de inmediato la conspiración de Amán. No se dejó llevar por la emoción ni por la presión. Preparó el terreno. Construyó el escenario.
Mi petición y mi demanda es esta… que venga el rey con Amán a otro banquete… y mañana haré conforme a lo que el rey ha mandado.
Ester 5:6–8
La urgencia del propósito fue manejada con la calma de la estrategia divina.
Mientras Ester planificaba bajo la dirección de Dios, Amán celebraba su aparente triunfo. Su orgullo le impedía ver que su caída ya estaba decretada.
Cuando el mal parece prosperar
Quizás has vivido algo parecido.
Tal vez alguien ha planeado en tu contra.
Tal vez han usado mentiras, manipulación o intrigas para levantarse por encima de ti.
Como los hermanos de José.
Como Amán.
Pero la Escritura nos recuerda algo poderoso:
Ciertamente no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto…
Amós 3:7
Dios no improvisa.
Dios no pierde control.
Dios no se apresura.
Mientras el enemigo celebra prematuramente, el Señor ya está escribiendo el desenlace.
También para mañana estoy convidado por ella con el rey.
Ester 5:12
Amán celebraba su aparente exaltación sin saber que ese mismo proceso lo llevaría a su juicio.
Cuando el favor viene de Dios
Puede que hoy alguien esté disfrutando una posición que tú anhelabas. Puede que parezca que la gracia está sobre otros y no sobre ti. Pero cuando el favor no proviene de Dios, su duración es limitada.
Cuando es Dios quien establece, prospera.
Cuando es Dios quien respalda, permanece.
Cuando es Dios quien exalta, nadie puede derribar.
Tu tarea no es vengarte.
Tu tarea no es forzar justicia.
Tu tarea es orar, obedecer y confiar.
Confía en Su tiempo
Deja en las manos de Dios incluso el deseo de revancha. Él es quien hace justicia perfecta. Él es quien recompone lo torcido. Él es quien endereza las veredas.
La estrategia divina no siempre es visible en el momento, pero siempre es perfecta en el resultado.
Confía en Su tiempo.
Confía en Su orden.
Confía en Su proceso.
Porque cuando Dios prepara el banquete, nadie puede alterar el desenlace.
Oración
Señor soberano, hoy decido confiar en Tu dirección más que en mi impulso. Reconozco que muchas veces he querido actuar con prisa, defenderme con mis propias fuerzas o adelantar procesos que solo Tú puedes ordenar. Perdóname cuando he intentado resolver con ansiedad lo que requiere discernimiento y dependencia de Ti.\
Enséñame a moverme bajo Tu estrategia y no bajo mi emoción. Dame la sabiduría de Ester: la paciencia para esperar el momento correcto, la calma para no revelar antes de tiempo lo que Tú aún estás preparando, y la firmeza para actuar cuando llegue la hora señalada.
Si hoy enfrento injusticias o planes que no comprendo, ayúdame a recordar que Tú sigues en control. Aunque otros celebren prematuramente, confío en que Tu justicia es perfecta y Tu tiempo es exacto. No necesito vengarme ni defenderme con ira; necesito permanecer en oración, obediencia y humildad.
Pon en orden mis pasos. Endereza mis veredas.
Que cada movimiento que haga esté alineado con Tu propósito eterno.
Descanso en Ti. Confío en Ti. Espero en Ti.
Porque cuando Tú preparas el banquete, el resultado siempre glorifica Tu nombre.
En el nombre de Jesús,
Amén.


