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El Tiempo Perfecto de Dios

«Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo.»
-Eclesiastés 3:1

Cuando llega el momento señalado

Todo en la vida tiene un tiempo, y para la reina Ester el momento de ejecutar justicia finalmente había llegado. Con admirable prudencia, ella esperó hasta que todas las condiciones estuvieran a su favor para revelar al rey Asuero el nefasto plan de Amán contra su pueblo.

Este no fue simplemente un acto de intercesión; fue una muestra extraordinaria de valentía. Al defender a los judíos, Ester también revelaba su propio origen. En cualquier otro momento, esa verdad pudo haberle costado la vida.

Ester no expuso su causa en el primer ni en el segundo banquete. Esperó pacientemente hasta haber ganado completamente la gracia del rey y, al mismo tiempo, hasta que Amán estuviera totalmente desprevenido de lo que realmente ocurría.

 

Esto es sabiduría divina en acción.

«Porque si callas absolutamente en este tiempo, la liberación y el alivio vendrán de alguna otra parte para los judíos… ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?»
Ester 4:14

Cuando el tiempo de Dios se manifiesta

Llegó entonces el momento decisivo:

«Fue, pues, el rey con Amán al banquete de la reina Ester. Y en el segundo día, mientras bebían vino, dijo el rey a Ester: ¿Cuál es tu petición, reina Ester, y te será concedida?…»

-Ester 7:1-4

En ese instante, Ester reveló el complot.

El rey preguntó:
«¿Quién es, y dónde está, el que ha ensoberbecido su corazón para hacer esto?» 

Y Ester respondió con firmeza:

«El enemigo y adversario es este malvado Amán.»
-Ester 7:5-6

En ese momento, todo cambió.

Espera… pero también obedece

Nuestro llamado no es a alegrarnos del mal ajeno, incluso cuando se trata de quienes nos han hecho daño. Sin embargo, hay una realidad que no podemos ignorar: Dios, en Su soberanía, actúa conforme a Su perfecta justicia.

Por eso debemos aprender a mantener la calma y no actuar por impulso cuando las circunstancias se vuelven difíciles.

Debemos esperar en Dios.

Debemos escuchar Su dirección.

Debemos permitir que Él nos muestre el momento correcto para actuar.

Pero también debemos recordar algo importante: la fe no es pasividad absoluta.

Cuando Dios dice que es el momento, debemos movernos.

La victoria no llega solamente por esperar, sino por obedecer en el tiempo perfecto de Dios.

Cuando ese momento llega, descubrirás que aquello que parecía una derrota se transforma en victoria… y lo que parecía el final se convierte en el escenario donde Dios manifiesta Su gloria.

Cuando Dios revierte los planes del enemigo

Los planes humanos, por muy elaborados o crueles que sean, nunca están por encima de los planes de Dios. Una y otra vez la Biblia nos muestra historias donde las circunstancias parecían totalmente adversas para el creyente, pero Dios las transformó en victoria.

La voluntad humana jamás prevalecerá sobre la voluntad del Dios Todopoderoso.

Amán había preparado una horca para Mardoqueo. Sin embargo, por la soberanía de Dios, terminó siendo ejecutado en el mismo instrumento que había preparado para destruir a otro.

«Así colgaron a Amán en la horca que él había hecho preparar para Mardoqueo; y se apaciguó la ira del rey.»
Ester 7:10

¿Cuántas veces una “horca” ha sido preparada contra ti por tus adversarios… y finalmente Dios la ha usado para juzgar a quien la levantó?